Norma Lazo: novelista
Lazo, Norma, El dolor es un triángulo equilátero, Cal y Arena, México, 2005, 158 pp.
Luis Arturo Ramos
Con base en una novela dividida en dos partes, Norma Lazo construye un polígono literario donde los sentimientos y las acciones constituyen los vértices y flancos de la compleja pero también predecible condición humana.
Utilizo el término “predecible” porque, tal y como exige la universalidad de las emociones, toda historia que involucre al ser humano está condenada a comunicar el sufrimiento. O al menos tal parece el planteamiento de esta novela. Asumido ya desde el título y ratificado mediante un epígrafe de William Blake, dicha percepción empapa las acciones de personajes que se acomodan para conformar una geometría construida mediante triángulos de diferente condición. Al final de la lectura destacan los perfiles de un diseño que remite al lector a las celdillas de un avispero.
Tres notas sobre Rubén Salazar Mallén…
Rubén Salazar Mallén en primera persona*
Rubén Salazar Mallén
Si me lo preguntaran, yo diría que las novelas que he publicado pueden clasificarse en dos grupos. En uno de ellos, cabrían las obras que se sustentan en la vida privada: Camino de perfección (1937), Soledad (1944) y La iniciación (1966). En el otro grupo habría que incluir las obras cuya base es la vida social: Páramo (1944), Ojo de Agua (1949), Camaradas (1959), ¡Viva México! (1968), La sangre vacía (1982) y El paraíso podrido (1986).
Danzón dedicado a… Juan Vicente Melo
Luis Arturo Ramos
Juan Vicente Melo fue el primer escritor que conocí; el primero a quien estreché la mano. El primero que escribió un autógrafo en un libro comprado con mi dinero. Tal acontecimiento significó el encuentro con un mundo, con una posibilidad largamente meditada. La literatura cobraba forma definida en aquel hombre que me sonreía y me estrechaba la mano. Acababa de llegar de México para hacerse cargo de la Dirección del Museo de la Ciudad de Veracruz.
La obsesión del deseo de Jaime Turrent
Turrent, Jaime, La consagración del deseo, 1997
Guillermo Villar
Si por su vida, si por sus gestos, si por sus actitudes, Jaime Turrent da la impresión de ser un acelerado, no lo es cuando hablamos de su producción literaria. Lo conocí por los años sesenta y no fue sino hasta el año 71 ó 72 que publicó su ahora mítico cuento “La burbuja azul” en la antología Onda y escritura en México de Margo Glantz. De entonces a la fecha, y conste que median veintitantos años, Turrent nos ha presentado tres novelas más: Los encantados, en 1982; La eterna noche del desconsuelo, en 1987, y la que ahora nos convoca: La consagración del deseo.
El inventario del pasado: Nuestra alma melancólica en conserva
Alfredo Zavaleta Betancourt
Del Moral Tejeda, Agustín, Nuestra alma melancólica en conserva, UV, 1997, Xalapa, Ficción, 236 pp.
Esta novela podría ser una historia amarga, si la soledad no fuera una oportunidad para modelarnos como siempre hemos deseado. En ella, el narrador decide reunir la pedacería del pasado que le inquieta para ofrecernos una ficción útil para él y sus lectores; sobre todo, para quienes murmuramos amigablemente de su personalidad indefensa.
La isla de madera: la invención del paraíso
Darío Carrillo
Antúnez, Rafael, La isla de madera, UV, 1996, Xalapa, Ficción, 99 pp.
Novela psicológica, de aventuras, de amor, de soledad… La isla de madera convoca a las palabras para apoderarse del espíritu de lo que nombran. El autor consigue “mantener a las palabras, retorcerles el cuelo y patearles el culo” hasta hacer salir de ellas no sólo la recreación del relato bíblico del arca de Noé, sino una suerte de fábula poética cuyo tono deliciosamente melancólico está igualmente ligado a la esperanza.





