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La obsesión del deseo de Jaime Turrent

con un comentario

Juan Javier Mora-Rivera

Jaime Turrent / Foto: Juan Javier Mora-Rivera

Turrent, Jaime, La consagración del deseo, 1997

Guillermo Villar

Si por su vida, si por sus gestos, si por sus actitudes, Jaime Turrent da la impresión de ser un acelerado, no lo es cuando hablamos de su producción literaria. Lo conocí por los años sesenta y no fue sino hasta el año 71 ó 72 que publicó su ahora mítico cuento “La burbuja azul” en la antología Onda y escritura en México de Margo Glantz. De entonces a la fecha, y conste que median veintitantos años, Turrent nos ha presentado tres novelas más: Los encantados, en 1982; La eterna noche del desconsuelo, en 1987, y la que ahora nos convoca: La consagración del deseo.

Si nos atenemos a su volumen podemos decir que las tres tienen como común denominador ser obras breves, novelas chiquitas para decirlo en términos vulgares y a falta de un término más apropiado que nos evite la pedantería de llamarlas así, en italiano, novelettas.
Con todo, la extensión no será el único denominador común de lo que hasta ahora constituye la obra de Turrent. Existen elementos novelísticos y temáticos que las hermanan, las unifican y que me llevan a decir que, de alguna manera, Turrent se nos muestra hasta ahora como autor de un solo libro que ha ido encontrando diversas formas de expresión. Ramas que se desprenden de un mismo tronco que las alimenta y les da vida, pero que a su vez las sujeta y las une. Las mismas obsesiones, situaciones límite, las mismas atmósferas asfixiantes, el erotismo y el alcohol son elementos que unen sus obras, expresando situaciones distintas.
Como no estamos aquí para hablar de toda la obra de Turrent, una vez señalado lo anterior, paso a mi breve comentario sobre La consagración del deseo, su novela más reciente.
Si de simplificar se trata, de reducir la novela a su mínima expresión, podríamos decir que ésta nos cuenta la relación amorosa y turbulenta de Yaoli, un personaje femenino que atrapa, que cautiva por su carácter desparpajado, entrón, de apetencias sexuales nunca ocultas, de lenguaje directo y retador; los encuentros de esa Yaoli que es una especie de Maga sin límites y ataduras, y el protagonista narrador de la novela. Podríamos agregar que Yaoli es una arquitecta casada con Roberto, un hombre que la arremete y menosprecia, que la reduce a cero dada la imposibilidad de Yaoli para tener hijos. Que el protagonista narrador trabaja en una agencia de publicidad y celebra sus encuentros y desencuentros, acelera o amortigua sus angustias agotando copas de “Fundador” o bloody maries.
Pero quedarse en la pura historia sería cometer el pecado de reducir una novela que merece mucho mejor trato. Dado lo anterior, agregaría algo más.
La consagración del deseo se inicia con una escena cargada de erotismo, el cual habrá de recorrer de manera creciente durante todo el libro. Pero nadie se llame a engaño, La consagración… no es una novela “porno” ni una novela cachonda gracias a la pericia que como escritor tiene Turrent. Ese erotismo desesperado será apenas el síntoma, aquí sí que la calentura como síntoma, de algo más profundo y avasallador que es el amor. El amor o la búsqueda del amor con todas sus caras: la angelical y la demoniaca; el goce y el sufrimiento; el encuentro y el desencuentro; la felicidad plena y el atenazador dolor de los celos y, como telón de fondo, una Ciudad de México con su multitud de individualidades, sus vendedores ambulantes, su violencia descarnada, su tráfago que marea y todas esas cosas que unidas se convierten en obstáculos no ya para la consumación del deseo sino para su consagración que sólo habrá de alcanzarse con la muerte de los protagonistas.
Novela tensa, sin concesiones, obsesiva, lírica y estrujante, juguetona a veces, oscura las más, nos ofrece, además, la plenitud de un lenguaje y una arquitectura novelística a los que Jaime Turrent ha llegado en su obsesión por lograr la perfección expresiva.

Una respuesta

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  1. [...] profundo, pero con distancia. Pasó tiempo para saber más de sus otros libros, Los encantados y La consagración del deseo, reunidos en 2000 por la Editora de Gobierno del Estado de Veracruz bajo el título de Trilogía [...]


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